Un informe de la SCA destapa el «café con extras»: 620.000 kg en Colombia y un test a ciegas que desconcertó a los expertos
El café fermentado sin añadidos fue el que más «aditivos» pareció tener al catarlo, y el sector sigue sin acordar cómo etiquetar los cafés infusionados y cofermentados.
El mapa de un secreto a voces
El informe What's in my coffee?, publicado por la Specialty Coffee Association (SCA) en enero de 2026, es el intento más serio de ordenar el debate sobre los cafés con «cosas añadidas». Tras 30 entrevistas en Colombia (exportadores, catadores, procesadores e importadores), estima que el país produjo 620.000 kg de café infusionado, cofermentado o aromatizado en 2024; Caldas, Quindío y Risaralda concentran cerca del 48%. El 90% se vende en verde.
Quién lo compra y a qué precio
Según los exportadores, los destinos son Asia (50%), Oriente Medio (25%), EE. UU. (15%), Europa (5%) y Australia (5%), y cerca del 70% del consumo es de público de 15 a 30 años. Los precios medios en 2024 oscilaron entre 5 y 17 dólares por libra en verde para los más intensos y entre 4,50 y 10 para los de intensidad media, frente a un coste de producción de 2,13 dólares del lavado estándar y de 2,90 a 4,73 en los infusionados.
El test a ciegas que nadie esperaba
En el encuentro Re:co Spotlight de 2025, 39 participantes catearon seis cafés a ciegas. El que se percibió con más «añadidos» fue un natural fermentado por remonta, sin ningún ingrediente extra, y fue el peor valorado (4,7 sobre 9). Un café con glucosa añadida se percibió como el más «limpio» (7). Aun así, la preferencia era muy dispar: todos los cafés recibieron la nota máxima y la mínima.
Sin consenso, pero con hoja de ruta
El grupo no logró acordar una definición común de «café verde». La SCA propone un borrador de preguntas y datos que vendedores y compradores deberían intercambiar, y prevé pilotarlo en 2026 con una organización socia antes de llevarlo a su proceso de estándares. Entre los problemas señalados, hasta un 7% de los infusionados tipo honey puede presentar defectos intensos de moho o fenol, y no existe aún una prueba rápida fiable para detectarlos.
Qué debe saber el comprador
Para el tostador o el consumidor español, la conclusión es práctica: desconfíe de nombres vagos como «proceso exótico» y pregunte por el método, los tiempos y los ingredientes. El café más transparente no es el más sencillo, sino el que explica exactamente qué se hizo.