Las reservas certificadas de arábica caen a su nivel más bajo desde 1999, mientras los analistas prevén precios a la baja hacia fin de año
Con apenas 226.242 sacos certificados en la bolsa de Nueva York, la escasez de inventario choca con un pronóstico de excedente global impulsado por un salto del 17,2% en la producción brasileña, en momentos en que el nuevo reglamento europeo de deforestac
Un inventario que roza un mínimo histórico
Las reservas certificadas de café arábica en la bolsa de futuros de Nueva York (ICE) han caído hasta los 226.242 sacos, apenas por encima del mínimo de noviembre de 2023, que fue de 224.000 sacos, según el último informe de mercado de la correduría Sucafina. Si las reservas siguen descendiendo, alcanzarían su nivel más bajo desde 1999, una cifra que por sí sola no resulta alarmante, pero que se vuelve más relevante en el contexto regulatorio que se avecina.
El reloj del reglamento europeo de deforestación
A partir de enero de 2027 entra en vigor el Reglamento de la Unión Europea sobre Deforestación (EUDR), que añadirá trabajo administrativo adicional para reconstruir inventarios certificados que cumplan con sus exigencias de trazabilidad. Exportadores y tostadores disponen, en la práctica, de solo unos pocos meses para comprar y despachar el café que necesitarán tener certificado antes de que la norma entre plenamente en vigor, lo que podría intensificar la presión sobre estas reservas ya ajustadas en el corto plazo.
Una encuesta que apunta a precios más bajos
Pese a la escasez de reservas certificadas, una encuesta reciente de Reuters entre analistas del mercado sitúa el precio del arábica en torno a los 3 dólares por libra hacia el cierre del año, mientras el robusta se recuperaría ligeramente hasta unas 3.900 dólares por tonelada. Los participantes de la encuesta esperan un excedente moderado de 1,7 millones de sacos para la temporada 2025/26, que se ampliaría hasta 8,2 millones de sacos en 2026/27.
Brasil, otra vez en el centro de la ecuación
Ese excedente proyectado para la próxima temporada estaría impulsado en gran medida por un salto del 17,2% en la producción brasileña, que alcanzaría los 75 millones de sacos. La combinación de una cosecha brasileña mucho mayor con unas reservas certificadas históricamente bajas ilustra bien la tensión actual del mercado: el problema no es tanto cuánto café existe en el mundo, sino cuánto de ese café cumple con los estándares de certificación y trazabilidad que exige cada vez más el comprador internacional.
Qué significa para el comprador europeo
Para importadores y tostadores europeos, el mensaje es doble: por un lado, la perspectiva de precios más bajos hacia fin de año podría aliviar costes de aprovisionamiento; por otro, la ventana para asegurar volúmenes certificados conforme a la EUDR antes de enero de 2027 se está cerrando con rapidez, lo que hace recomendable adelantar decisiones de compra en lugar de esperar a que la norma esté plenamente vigente para empezar a gestionar la documentación necesaria.