En las calles de Yakarta, Medellín y Ho Chi Minh no hacen fila para Starbucks: las marcas locales le ganan la partida a las multinacionales
En mercados de América Latina, el sur y el sudeste asiático y África, tostadores domésticos que trabajan con café cultivado en su propio país igualan o superan a las grandes cadenas internacionales en su propio terreno, gracias a una combinación de precio
Donde la fila más larga no es la de la cadena internacional
En ciudades como Yakarta, Medellín y Ho Chi Minh, las cafeterías más concurridas no son necesariamente las cadenas internacionales que dominan las calles principales de Londres o Nueva York. En su lugar, la gente hace fila en marcas locales de especialidad que tuestan café cultivado en su propio país. De hecho, las marcas domésticas están igualando o superando a las multinacionales en su propio terreno, en mercados de América Latina, el sur y el sudeste asiático y África.
Tres factores detrás del fenómeno
Las razones de este giro se reducen, en esencia, a tres factores: precio, cultura y cercanía con las fincas de origen. Las marcas locales pueden operar con estructuras de costes más ajustadas al poder adquisitivo de cada mercado, conectan de forma más directa con hábitos y referencias culturales propias, y acceden a café recién cosechado sin la logística de importación que enfrentan las cadenas globales.
Un patrón que se repite en varios continentes a la vez
Este fenómeno no se limita a un país o una región concreta: se observa de forma paralela en mercados tan distintos como los de América Latina, el sur y sudeste asiático, y varios países africanos productores de café, lo que sugiere una dinámica estructural más que una coincidencia local aislada.
El precedente brasileño
Este patrón recuerda a un fenómeno que Brasil ya experimentó antes que el resto: el país logró, con el tiempo, construir una plantilla propia para impulsar el consumo doméstico de café, demostrando que un mercado productor puede desarrollar una cultura de consumo local sólida sin depender exclusivamente de las grandes marcas internacionales para satisfacer la demanda de sus propios consumidores.
Qué significa para el sector cafetero global
Para las cadenas multinacionales, esta tendencia obliga a repensar estrategias de expansión en mercados productores, donde competir únicamente con el prestigio de marca global ya no basta frente a competidores locales que ofrecen precio, identidad cultural y frescura de producto como ventajas difíciles de igualar desde fuera.