Colombia dispara sus rendimientos un 43% mientras 18 países de la UE piden aliviar la ley antideforestación
El repunte de la cosecha colombiana y las exportaciones de doble dígito coinciden con la presión de varios gobiernos europeos para simplificar la EUDR, la norma que afecta al comercio del café.
Colombia recupera vigor en el campo
El origen colombiano atraviesa un buen momento productivo. La Federación Nacional de Cafeteros ha informado de que los rendimientos del café aumentaron un 43% interanual en junio, un repunte que atribuye a un clima más favorable y a una mejor floración. Las exportaciones del primer semestre de 2026 también mostraron un crecimiento de doble dígito, una señal de fortaleza para uno de los grandes referentes del café de especialidad.
El dato refuerza la posición de Colombia en un contexto de mercado marcado por las expectativas de una cosecha récord en Brasil y un superávit global. Frente a la volatilidad de los precios, el país sudamericano apuesta por la calidad diferenciada, la trazabilidad y el procesado innovador como vías para sostener el valor del grano y la renta de sus más de medio millón de familias cafeteras.
Europa reabre el debate de la EUDR
Al otro lado del Atlántico, la regulación vuelve al primer plano. Dieciocho países de la Unión Europea —entre ellos Italia, Polonia, Austria, Finlandia y la República Checa— han firmado una carta pidiendo a la Comisión Europea que simplifique y retrase de nuevo la EUDR, el reglamento contra la deforestación que clasifica a los países por su riesgo y que afecta de lleno al comercio del café. La norma, en vigor desde 2023, ya se había pospuesto hasta finales de 2025 para las grandes empresas y hasta mediados de 2026 para las pequeñas.
Qué está en juego para el café
La EUDR obliga a demostrar que productos como el café no proceden de tierras deforestadas, lo que implica trazabilidad y documentación exigentes a lo largo de toda la cadena. Sus defensores la ven como una herramienta clave de sostenibilidad; sus críticos alertan de la carga administrativa que supone, sobre todo para pequeños productores y para importadores que trabajan con múltiples orígenes. El desenlace del debate marcará el coste y la logística de traer café a Europa en los próximos años.
Una foto de contrastes para el comprador
Para el importador y el tostador españoles, el momento combina oportunidad y cautela. La mayor disponibilidad de café colombiano de calidad, en un mercado con más holgura, abre margen para catar y negociar microlotes con calma. Al mismo tiempo, la incertidumbre regulatoria en torno a la EUDR aconseja seguir de cerca las decisiones de Bruselas y reforzar las relaciones directas con productores que puedan aportar la trazabilidad exigida. La recomendación de los especialistas es aprovechar la abundancia relativa sin descuidar el cumplimiento normativo que definirá el comercio del futuro.