Tu ADN podría explicar por qué pides el café solo: un estudio identifica 46 variantes genéticas ligadas al gusto por lo amargo
Investigadores de la Universidad McGill hallaron dos variantes genéticas cercanas a genes que metabolizan la cafeína y que coinciden con los hábitos reales de consumo de café, aunque advierten que el efecto de un solo gen sobre la dieta sigue siendo peque
Por qué algunas personas disfrutan lo que el cuerpo debería rechazar
¿Por qué algunas personas pueden beber felizmente una taza de café de filtro negra y amarga, mientras otras necesitan una generosa dosis de crema y azúcar para tolerarla? Un equipo de investigadores de la Universidad McGill, en Montreal, encontró 46 variantes genéticas vinculadas al grado de disfrute de once alimentos amargos distintos, entre ellos el café sin azúcar.
Dos variantes que coinciden con el hábito real de consumo
De ese conjunto de variantes, dos en particular, ubicadas cerca de genes relacionados con el metabolismo de la cafeína, mostraron una asociación directa con los hábitos reales de consumo de café declarados por los participantes del estudio. Es decir, no se trata solo de una preferencia teórica de sabor en un laboratorio, sino de un patrón que se refleja también en lo que la gente efectivamente bebe cada día.
Un empujón genético pequeño, no un destino
Pese a este hallazgo, los propios investigadores fueron claros en un matiz importante: el efecto de cualquier gen individual sobre la dieta real de una persona resulta pequeño. El paladar de cada quien sigue estando determinado principalmente por el hábito, la cultura y la comodidad de la repetición, más que por una única variante genética aislada.
La genética da el punto de partida, la costumbre hace el resto
La biología puede ofrecer un punto de partida —una ligera predisposición a tolerar mejor el amargor—, pero todo lo que cada persona hace a partir de ese primer sorbo amargo sigue siendo, en gran medida, una construcción propia moldeada por la repetición y el contexto cultural en el que creció, más que un mandato genético inevitable.
Qué aporta este hallazgo al debate sobre el gusto por el café
Para quienes llevan años preguntándose por qué su pareja disfruta un espresso amargo mientras ellos necesitan leche y azúcar para tolerarlo, este estudio ofrece una explicación parcial basada en genética, sin que eso signifique que el gusto por el café negro esté fuera del alcance de cualquiera dispuesto a darle a su paladar el tiempo y la exposición repetida que suele requerir acostumbrarse a un sabor inicialmente amargo.