SIGEP World consolida la superautomática y el perfilado de presión como el futuro de la extracción de espresso
La feria de Rímini dedica su nuevo Innovation Bar a máquinas que priorizan control, precisión y consistencia, en pleno auge del segmento prosumer doméstico.
Rímini toma la temperatura de la extracción
La cita de referencia del sector foodservice europeo dedicó por primera vez un espacio íntegro a explorar hacia dónde evoluciona la tecnología del espresso. Celebrada del 16 al 20 de enero de 2026, SIGEP World estrenó el Innovation Bar, un área donde las máquinas tradicionales convivieron con espumadores automáticos, dispensadores y superautomáticas para ofrecer una panorámica del futuro del servicio en cafetería. Según los organizadores, el café es una de las cadenas de suministro más estratégicas de la industria alimentaria global y un punto de convergencia entre calidad, innovación y sostenibilidad.
Control, precisión y consistencia
El eje de las novedades técnicas gira en torno a tres palabras: control, precisión afiladísima y consistencia. En el Coffee Arena, sede de los campeonatos italianos de barista, Brewers Cup, latte art, cata y tueste, características como el perfilado de presión y la estabilidad térmica se ponen a prueba en tiempo real, en condiciones que superan las del servicio diario y revelan más que cualquier ficha de especificaciones.
La automatización deja de ser tabú
Hace apenas dos décadas, la mayoría de las cafeterías empleaba máquinas semiautomáticas que dejaban en manos del barista el control del proceso mientras automatizaban la presión y la temperatura del agua. Hoy, tras el éxito acelerado de cadenas como Blank Street y Luckin, las superautomáticas se han convertido en una presencia cada vez más habitual en el café de especialidad. Antes relegadas a hoteles y estaciones de servicio, estas máquinas han ganado una sofisticación que permite un control sin precedentes sobre el molido, la dosificación y la extracción.
El hogar hereda las prestaciones profesionales
Uno de los indicadores más claros de la dirección del sector es la rápida consolidación del mercado de equipamiento. Grandes compañías de electrodomésticos como De'Longhi y Breville han adquirido fabricantes de máquinas de espresso, entre ellos La Marzocco y Lelit, en una apuesta estratégica por el pujante segmento prosumer. Estas operaciones combinan la distribución masiva de las grandes con la ingeniería de gama alta de las pequeñas, con un objetivo claro: llevar el espresso de calidad de cafetería al hogar.
Una tendencia que la pandemia aceleró
La covid-19 impulsó este movimiento. Con las cafeterías cerradas y las rutinas alteradas, muchos consumidores invirtieron con fuerza en preparación doméstica, un hábito que ha perdurado a medida que los precios en cafetería siguen subiendo. El resultado es un mercado donde las máquinas domésticas imitan cada vez más a los modelos comerciales, con sistemas de doble caldera y prestaciones profesionales al alcance de un público más amplio.
Y mientras tanto, lo manual resiste
Frente a la carrera tecnológica, los métodos manuales mantienen su vigencia. El pour over —con drippers como el Hario V60, el Kalita Wave o el Chemex— sigue siendo el favorito de quienes valoran el control del sabor sobre la comodidad absoluta, mientras la AeroPress conserva su estatus de método versátil y portátil. La lectura de fondo es que la extracción de 2026 no elige entre automatización y artesanía: ofrece ambas, cada una para su momento.