La Asociación Americana del Corazón zanja el debate: el café moderado protege el corazón, las bebidas energéticas no
Una nueva declaración científica publicada en Circulation concluye que hasta 400 mg de cafeína al día se asocian con menor riesgo de insuficiencia cardíaca, ictus y diabetes tipo 2, mientras las bebidas energéticas concentran el verdadero riesgo cardiovas
Décadas de dudas, una respuesta basada en la evidencia
Pocas preguntas se repiten tanto en una consulta médica como "¿puedo seguir tomando café?". Durante años, la respuesta más honesta era un encogimiento de hombros seguido de un "con moderación", porque la evidencia disponible era fragmentaria y contradictoria. Eso ha cambiado. La American Heart Association (AHA) ha publicado su primera declaración científica dedicada específicamente a la cafeína y la enfermedad cardiovascular, revisando décadas de estudios y reuniendo esa literatura dispersa en un documento formal publicado en la revista Circulation.
La cifra que tranquiliza a millones de consumidores
La conclusión central es clara: la mayoría de los adultos sanos pueden consumir hasta 400 miligramos de cafeína al día —el equivalente aproximado a entre tres y cinco tazas de café filtrado de 240 ml— sin que esto aumente su riesgo cardiovascular. Más aún, el consumo de entre dos y cuatro tazas diarias mostró una asociación particularmente favorable con un menor riesgo de enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, ictus, diabetes tipo 2 e incluso ciertas alteraciones del ritmo cardíaco, según la revisión.
Lo que de verdad preocupa a los cardiólogos
La propia AHA introduce una advertencia importante: el problema real no parece estar en el café tradicional, sino en las bebidas energéticas y la cafeína sintética en dosis elevadas, donde la evidencia sí apunta a un daño cardiovascular genuino, incluso en adultos jóvenes y sanos. El azúcar, los jarabes y la nata añadidos a algunas preparaciones también pueden anular buena parte del beneficio observado.
Por qué no es solo la cafeína
Los investigadores destacan que buena parte de los beneficios observados no dependería únicamente de la cafeína como molécula aislada. La mayoría de los estudios en humanos han analizado el consumo de café como bebida completa, por lo que otros compuestos bioactivos presentes de forma natural en el grano —y no solo la cafeína— podrían explicar parte de la protección observada frente a distintas enfermedades cardiovasculares.
La recomendación práctica para cada persona
La tolerancia a la cafeína varía mucho de una persona a otra, y en ella influyen la genética, la edad, las enfermedades de base y la cantidad de cafeína consumida de forma habitual. Señales como ansiedad, palpitaciones, insomnio o acidez son indicios claros de que conviene reducir la cantidad, y quienes toman ciertos medicamentos o viven con enfermedades cardiovasculares deberían consultar con su equipo médico antes de fijar su consumo diario.