¿Está el Geisha perdiendo su dominio en las competencias de café? La respuesta es más matizada de lo que parece
¿Está el Geisha perdiendo su dominio en las competencias de café? La respuesta es más matizada de lo que parece
Dos décadas de reinado casi ininterrumpido
Desde que Hacienda La Esmeralda presentó por primera vez uno de sus lotes de Geisha en la subasta Best of Panama de 2004, la variedad se ha mantenido como una de las más codiciadas del mundo del café de especialidad. Durante los dos últimos años, casi todos los finalistas del Campeonato Mundial de Baristas de 2025 y todos menos uno de los finalistas del World Brewers Cup 2026 utilizaron Geisha en sus rutinas, un dominio que sugiere un regreso a los perfiles de sabor más familiares para los jueces.
Pero el liderazgo ya no es absoluto
Junto a ese dominio aparente, se observa una tendencia paralela reveladora: cada vez más competidores mezclan el Geisha con otras variedades en lugar de basar su presentación exclusivamente en ella. De forma llamativa, algunos ya combinan Geisha con liberica, una especie históricamente marginada dentro del café de especialidad, en un gesto que sugiere que la exclusividad de una sola variedad empieza a perder parte de su atractivo narrativo sobre el escenario.
Otros certámenes cuentan una historia distinta
Mientras el Geisha sigue dominando el Campeonato Mundial de Baristas y el World Brewers Cup, la fotografía cambia en otros certámenes: en los Global Coffee Awards y en la Taza de Excelencia, variedades distintas al Geisha ya se están llevando los primeros puestos, apoyadas en terroirs específicos y procesamientos cuidadosamente ejecutados que logran igualar o superar la calidad sensorial que durante años pareció exclusiva de esta variedad.
El Geisha sigue siendo el rey de los números
Pese a esta diversificación incipiente, el Geisha continúa ostentando la mayor cantidad de títulos de categoría en la historia reciente del café de especialidad, y sigue siendo la variedad de mayor rendimiento dentro de los círculos de competencia a nivel agregado, un dato que ninguna otra variedad individual ha logrado igualar todavía.
Qué revela este matiz para productores y compradores
La lectura más precisa no es que el Geisha esté cayendo, sino que el terreno de juego se está ampliando: productores con terroirs distintivos y procesamiento riguroso empiezan a competir de tú a tú con una variedad que durante dos décadas pareció casi imbatible, lo que en la práctica abre más espacio comercial para orígenes y variedades que antes tenían pocas posibilidades de destacar frente al peso simbólico del Geisha.